Durante siete años (toda mi primaria) asistí al Colegio Corazón de Jesús. Terminada esta etapa, mis papás decidieron cambiarme de colegio, ya que consideraban que el mío no tenía un buen nivel académico ni buenas oportunidades para el futuro. El elegido fue mi actual segundo hogar, el Mater Ter Admirabilis. Al principio ni siquiera podía recordar el nombre, demasiado largo y además en latín. Mi papá me decía "vos simplemente decí que te vas a cambiar al Mater". Me pareció un consejo estúpido, pero para mi sorpresa prácticamente todos los profesores conocían ese colegio. Yo no tenía idea de que existía, cosa normal en la nube atómica donde vivo, y mucho más a esa edad.
Finalmente terminé la primaria y el primer día de clases en el Mater llegó. ¿Cómo fue? La verdad no sé, porque ni siquiera fui. Estaba bañándome de lo más campante, cuando mi mamá enojadísima me dijo que la hermana (la rectora o algo por el estilo) había llamado preguntando por qué no había asistido a clase. Sinceramente, yo ni siquiera sabía que ese día comenzaban. Por tanto, mi primer día fue el segundo de la mayoría.
Al principio estaba aterrada, me sentía dentro de un laberinto (o una cárcel). Cuando entré al colegio me sorprendió lo grande que se veía. Estaba lleno de gente, me sentía como en una serie estadounidense. Lo cual a su vez me asustaba más, porque me perdía hasta yendo al baño (no es que fuera difícil, pero en esas situaciones uno se pone más boludo de lo normal y no retiene ni su nombre).
Con respecto a mis compañeras, había hablado con las chicas que entraron el mismo año que yo porque nos reunieron en Diciembre para rendir unos exámenes y hablarnos un poco, pero no había tenido afinidad especial con ninguna de ellas. El primer día hablé por teléfono con otra chica del aula, porque su mamá me obligó en un intento de integración. Obviamente fue un momento muy incómodo (sin contar que luego descubrí que ella es bastante tímida en un principio) y lo único que atiné a decir era que me guardara lo que habían hecho el día anterior (como si se hiciera mucho el primer día de clases de primer año de secundaria). También recuerdo mi entrada al pasillo, y más de diez voces llamándome Sandra y después acotando cosas como "ay perdón, por atrás sos igual a Sandra" o "sos Sandra pero alta", etc. Yo entré al aula con pocas ganas de vivir y además, preguntándome quién carajo era Sandra. Después la conocí, y era lógico que me confundieran con ella: no éramos muy parecidas pero teníamos el pelo negro (algo no tan común ahí) con el mismo peinado, y éramos de las únicas que llevaban anteojos.
Tenía mi grupito de amigas, pero tampoco es que me sintiera demasiado cómoda. Por supuesto los primeros días fueron fatales, me sentía totalmente sola. Ya bastante me costaba tener que estar ahí durante nueve horas (cosa que no se comparaba a las cinco del otro colegio) para encima tener que hablarle a mi mejor amiga, la pared. Las primeras semanas comía sola en una esquina del comedor. A veces se acercaba alguna chica y me invitaba a comer con ella y su grupo usual del almuerzo, pero era más incómodo aún, prefería estar sola. Para evitarlo, hubo varios días en los que me encerré en un baño a comer. Sí, patético.
De a poco fui conociendo a las chicas, y la relación con cada una se volvió más amena. Algunas me confesaron más tarde que no me hablaban porque les daba algo de miedo. No hubo ninguna que no pensara que yo era una nerd, dark o una mezcla entre ambas. También me han acusado de emo, pero esa historia es una que va aparte.
En ese momento no me percaté, pero evidentemente la transición me afectó. Tengo severas lagunas mentales con respecto a ese año, me costó bastante recordar sucesos de ese momento. Quizás no tanto en la parte social, pero tengo un blanco en la parte académica. Aún me pregunto cómo aprobé ese año, siendo que no entendía nada de lo que ocurría. Así de simple, estaba en mi burbuja. No entendía cuándo había pruebas, no entendía que había que estudiar. En una materia me enteré que se tomaban lecciones orales todos los días recién después de haber rendido el trimestral oral (en el cual no me percaté de que me estaban evaluando hasta que me dieron la nota). A veces me pregunto por qué habré tenido esa reacción al cambio. Supongo que es una especie de negación, una vivencia en una realidad alterna y personalizada. No lo sé.
Por suerte, hoy pienso en el colegio y ya no me causa angustia. Bah, un poco. Pero es la angustia de saber que lo voy a tener que dejar.
este lector espera ansioso a que amplies más sobre tu lado emo (recuerda que la persona J le dice emo a cada rato y rie internamente)
ResponderEliminarJAJAJA no entiendo D=
ResponderEliminarLéase: "También me han acusado de emo, pero esa historia es una que va aparte".
ResponderEliminarCuando leí eso me acordé que el otro día me dijiste "
Jess Saavedra 18 de enero a las 22:04 Denunciar
JAJAJJAJJAJAJA SIEMPRE ME DICE EMO JAJAA
ahora se entendio? XD
JAJAJA AHHH YA ENTENDI JAAJAJJA sisi, despues amplio mi historia emo (?)
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