Consciencia
Al fin estaba libre. Se había deshecho de toda atadura, se estaba purificando. Entonces miró hacia el horizonte y comprendió. Lloró. Ni siquiera todas las olas del mar podrían limpiar la sangre de sus manos. Y así, con lágrimas en los ojos, se durmió entre la espuma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario