Tengo una rara afición a los asesinos seriales. Me resultan atrayentes e interesantes, tienen algo especial. La razón de ello probablemente sea que los veo como una especie de artistas, capaces de apuñalar el lienzo de la vida y transformarlo en algo más. Además de que siempre me gustaron el desafío a las leyes y la muestra de inteligencia mediante indicadores sutiles, como fueron capaces de dar ciertas personas. Por eso mismo odio a los asesinos carismáticos como Ted Bundy (ya que siento que todo es muy fácil así) o a los desorganizados que no tienen la suficiente capacidad para darle algún significado a sus obras, dejar algún tipo de marca personal o encubrir su identidad de forma efectiva.
Siempre tuve fantasías sobre asesinatos, me encantan. Yo ideé mi propio método, lástima que jamás lo podré llevar a cabo (sé que esto suena ultra psicópata pero bueno, nunca lo voy a hacer). La primera víctima cumpliría años un dos de abril, la segunda un dos de mayo y así sucesivamente. A cada una de ellas las pondría dentro de su bañera una vez muertas y escribiría "¡Feliz cumpleaños!" en la pared. Luego de once asesinatos me mataría a mí misma (nacida dos de marzo) siguiendo el mismo procedimiento. Es bastante artístico, pero quedaría mucho mejor habiendo nacido en diciembre por ejemplo. En fin, no son más que fantasías estúpidas. Pero realmente admiro a todos ellos quienes tuvieron la capacidad de hacer cosas increíbles con la línea entre la vida y la muerte, y tuvieron la valentía de dedicar la vida entera a ello.