sábado, 5 de marzo de 2011

Quinto año

A menos de una semana del comienzo de clases, me dispongo a exponer una serie de pensamientos (que probablemente terminen pareciendo un libro de quejas) sobre el comportamiento general de los adolescentes en el colegio.
Como sabrán, estoy a punto de comenzar el último año de secundaria, el famoso quinto año. De sólo pensarlo, me veo venir un año totalmente conflictivo y que probablemente me provoque más de una jaqueca. ¿Por la exigencia académica? En realidad no, porque eso nunca representó un gran problema para mí, incluso teniendo en cuenta mi mal desempeño fruto de la vagancia. ¿Miedo a lo que se aproxima luego? Quizás, pero es algo normal estar asustado de los ambientes desconocidos. Además ya decidí mi carrera y conozco a varios de mis futuros compañeros. ¿Entonces? Lo que en verdad me provoca un mal presentimiento es la gente que compone ese quinto año y su idea de lo que es normal hacer en él.
Yo amo a mi curso, estoy agradecida de tenerlo y soy consciente de que no es fácil tener una armonía como la que hay en nuestra aula, más allá de los pequeños conflictos que puedan surgir. Pero hay ocasiones en las que debemos juntarnos con otros cursos, y es ahí cuando la pelotudez se potencia.
Vamos por partes, antes de que mi ira colapse y me invadan ganas de ahorcar a alguien.

-Chombas / Buzos de egresados.
Es tradición que los más grandes del colegio diseñen su propio buzo o chomba como sello de su promoción y distintivo dentro del establecimiento. El problema en esto no es muy difícil de imaginar: hay que ponerse de acuerdo. Al principio creí que no sería tan malo, ya que se puede arreglar todo mediante votaciones y un par de discusiones sencillas. Con el correr de los días me di cuenta de que estaba completamente equivocada, y que la gente de dieciséis o diecisiete años que está a punto de egresar tiene una habilidad extraordinaria para complicar hasta lo más insignificante. A ver, no es muy difícil darse cuenta de que no podés diseñar un buzo rosado y amarillo con una Minnie en la espalda. Más allá de que nuestro colegio sea bastante conservador, se supone que el buzo es parte del uniforme y por ende debe mantener un mínimo de sobriedad. Por lo cual tampoco podría tener la Q de "quinto" como la de Quilmes, o una inscripción que diga "Quintocables" en la espalda (era para que sonara como "qué intocables", y yo me consolaba diciéndome que debía ser una broma cuando la propuesta iba totalmente en serio). Y lo que más me molesta es que cuando alguien con un poco de raciocinio les prohíbe la idea, ellas se enojan. Realmente creen que están en lo correcto, en su derecho, o lo que sea.
Habiéndonos "puesto de acuerdo", encargamos todo a una tienda para que los confeccionara. Pero como era de esperarse, una vez terminado todo, a las chicas les pareció que el buzo estaba muy vacío y decidieron agregarle cosas. No sólo me molesta por el dinero de más que voy a tener que pagar y por lo horrible que me parecen los pitucones en una campera (ni siquiera sabía lo que eran cuando me dijeron que los iban a agregar, tuve que buscarlos en Google Imágenes) sino por la falta de respeto que la decisión implica. Se suponía que habíamos decidido algo todas juntas, no es justo cambiarlo tres meses después a merced de tres idiotas a las que se les ocurrió hacer quilombo. Si ellas estuvieran leyendo esto me dirían algo como que hubo otra votación y que el resultado fue positivo en cuanto a agregarlos. Sí, hubo otra votación, el día anterior, durante tres horas, en Facebook, y entre ¿cuántas? ¿quince de las cuarenta que somos? A mí no me parece justo.

-Fiesta de egresados.
Acá mucho no tengo para decir ya que ni siquiera voy a participar en la fiesta, que me parece un absoluto desperdicio de tiempo y dinero. Y menos mal, ya que no soportaría las eternas discusiones por sus disfraces, que una quiere disfrazarse de galletita, la otra de pochoclo y la otra de puta (acá hay varias a las que el disfraz les saldría gratis). Yo me quiero disfrazar de Bill Gates y me la banco, soretes.

-Viaje de egresados.
Si no fuera porque a pesar de todas las desgracias incluye conocer un lindo lugar de Argentina y pasar un rato con algunas (aunque pocas) personas que sí valen la pena, definitivamente no iría. Agradezco que el lío principal haya pasado y ya esté pagando las cuotas. Pero lo que fue decidir una empresa se me hizo eterno. No podés basar tu decisión en cuál coordinador está más bueno, en que tengas Wi-Fi durante el viaje o que te den Coca-Cola en vez de agua. Se supone que es un viaje para disfrutar con tus compañeras de tantos años, para cerrar un capítulo en tu vida, qué se yo. Para ellas es ir a bailar como un ganado apretujado en un galpón, comerse cuarenta y ocho pibes en tiempo récord y ponerse en pedo hasta que te tenga que sacar la ambulancia con un coma alcohólico encima. ¡Qué divertido!

-Otras desgracias.
Por último, están todas esas cosas que te cagan el año de igual forma pero no entran en ninguna de las categorías previas. Un ejemplo que me estuvo sacando de quicio estos días es el último primer día. Cuando leí en nuestro estúpido grupo en Facebook un mensaje del estilo de "¡Todos los colegios van a hacer quilombo el último primer día, no podemos quedarnos santitas!" tuve ganas de tirar una bomba nuclear en el medio de Buenos Aires. Pero claro, todo el quilombo (los bombos, las banderas, las narices de payaso, la pintura, etc), implica un gasto comunitario que se traduce en pedir veinte pesos a cada estudiante. Hicieron listas en el grupo de quiénes pagaban, quiénes ponían plata por otro provisoriamente porque no se podía acercar el día que comprarían todo y quiénes no pensaban poner dinero en la causa. Yo, con la amabilidad y paz interior que me caracteriza en estas situaciones, les expliqué que ni en pedo iba a esa cosa ni ponía un peso porque no me interesaba en absoluto. No esperaba respuestas gratas, ya que siempre resulto estar en contra de esa gran masa de seres no pensantes y realmente no les caigo bien. Y tal como imaginé, recibí luego una hermosa indirecta en el grupo, con un estado titulado "Muchas gracias a los que ponen plata, a los que ponen por otro y lo lamento muchísimo por las personas a las que no les interesa nada de ser felices este año :)". Si esa es su felicidad, me quedo con mi depresión, gracias.

Y así concluye mi discurso que nada tiene de filosófico y que contiene un par de puteadas, pero no podía ser de otra forma considerando el tema en cuestión: hay gente descerebrada en esta vida.

3 comentarios:

  1. totalmente de acuerdo, en especial con lo del "quilombo" del primero dia, la verdad que no me llama para nada la atencion.. yo quisiera entrar como todos los años, como uno mas, no haciendo pelotudeces con bombos y esas cosas que la verdad ni me interesan, pero bue. mi buzo tambien es horrible, y lo sabes xD vos conoces gente decerebrada? yo conozco el triple..
    me inspiraste para hacer una entrada sobre 5to año tambien, te quiero jessuu <3 mas tarde la hago xDD

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  2. "Yo me quiero disfrazar de Bill Gates y me la banco, soretes."

    Me quedo con eso. Sos grosa. :)

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  3. Genia total! En fin, no necesitas saber que estoy totalmente de acuerdo con todo, pero me gustaria rescatar dos frases que me parecen buenisimas porque resumen todo: "Si esa es su felicidad me quedo con mi depresion, gracias" y "hay gente descerebrada en esta vida". Esplendido, el siguiente paso es tirar la bomba nuclear xD

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