martes, 18 de enero de 2011
Consciencia
domingo, 16 de enero de 2011
Satanismo
Buscaba cosas en internet, conseguí la biblia satánica de Anton LaVey y me interesaban los libros donde Nietzsche expresaba su repulsión hacia la religión. No podía hacer muchas más cosas considerando mi edad (apenas doce o trece años). Me llamaba la atención y me obsesioné un poco con el tema como siempre hago. Obviamente escribí frases sobre libros de catequesis, llené un diario con cosas como la clásica frase "la única iglesia que ilumina es la que arde", pegué fotos de jesús y escribí que todo su predicamento era cualquier cosa, etc. Con el tiempo me di cuenta de que era todo una estupidez y después de reflexionar a consciencia, terminé haciéndome atea. Igualmente antes también afirmaba serlo (tampoco quedaba muy bien que fuera por la vida gritando "¡soy satánica!") pero hay una enorme diferencia entre odiar a dios y no creer en él.
Dejo en esta entrada un texto que tenía escrito por ahí, recuerdo que lo copié de unas hojas que había encontrado una amiga y eran de su hermana, aún no sé de dónde las habrá sacado.
Tiempo de matar
Entre cuatro paredes de una habitación
maldices a tu vida y a toda la creación.
Tus problemas son eternos,
¿dónde mierda está Dios?
Pierdes toda tu fe y odias al señor.
Solo crees en la mentira:
no existe la paz,
no existe el amor.
Debes brindar tributo al Diablo,
ya no tienes otra opción.
Jesús está muerto.
¿Acaso esperas salvación?
La virgen no es tu madre,
ella no tiene tu sangre.
Como puedes ver
ya no hay quien te salve.
Sientes muchas ganas de escapar,
te inyectas jeringas y te empiezas a drogar.
Ves cosas horrendas que en realidad no están,
te masturbas con cuchillos pensando en Satán.
Te agrada el pecado y no es una ilusión.
Te fornica el mismo diablo y lame tu menstruación.
Sientes el poder,
el deseo de asesinar.
Es tiempo de matar.
Recorres los pasillos,
buscas una víctima ideal:
que no presente dignidad
sino virginidad.
Ves tu rostro en un espejo
y levantas el cuchillo ensangrentado.
Sientes el poder,
el deseo de asesinar.
Es tiempo de matar.
sábado, 15 de enero de 2011
21 guns
When it's not worth dying for?
Does it take your breath away
And you feel yourself suffocating?
Does the pain weigh out the pride?
And you look for a place to hide?
Did someone break your heart inside?
You're in ruins
One, 21 guns
Lay down your arms, give up the fight
One, 21 guns
Throw up your arms into the sky, you and I
When you're at the end of the road
And you lost all sense of control
And your thoughts have taken their toll
When your mind breaks the spirit of your soul
Your faith walks on broken glass
And the hangover doesn't pass
Nothing's ever built to last
You're in ruins
One, 21 guns
Lay down your arms, give up the fight
One, 21 guns
Throw up your arms into the sky, you and I
Did you try to live on your own
When you burned down the house and home?
Did you stand too close to the fire
Like a liar looking for forgiveness from a stone?
When it's time to live and let die
And you can't get another try
Something inside this heart has died
You're in ruins
One, 21 guns
Lay down your arms, give up the fight
One, 21 guns
Throw up your arms into the sky
One, 21 guns
Lay down your arms, give up the fight
One, 21 guns
Throw up your arms into the sky, you and I
Self Injury
".... antes de hacer el primer corte recordá... te va a gustar.
La sangre y el dolor te serán adictivamente liberadores… Incluso aunque pensés que solo vas a hacerte unos cortes diminutos, que no serán profundos y se curarán fácilmente... Se harán más profundos. Dejarán marca. A veces durarán meses para curarse, y años para que las cicatrices se desvanezcan.
Si creés que te vas a limitar a cortarte en una sola área de tu cuerpo… pensalo de nuevo… cuando no tengas más espacio, te extenderás a otras partes… Debés estar listo para alejarte de otros y vivir en un estado de vergüenza constante. Incluso si sos la persona más honesta sobre la tierra... te descubrirás mintiéndole a la gente que amás.
Te quitarás de tus amigos cuando te toquen, como si tuvieran las manos llenas de veneno… te aterrorizará que sientan algo bajo la tela de tu blusa o camisa, o simplemente porque es demasiado doloroso que te toquen.
Debés estar list@ para tratar de mantener el control al no saber qué tan grave será el próximo corte… Solo tenés que esperar para que 10 cortes se conviertan en 100… alistate para que tu vida entera gire alrdedor del pensamiento de cortarte, curarte y cubrir tus heridas…
Y sólo esperá hasta a que llegue la primera vez que te cortes “demasiado profundo"... Y te asustes porque la sangre no para... y no puedas dejar de temblar… Te viene un ataque de pánico y te desesperás por no poder decirle a nadie, entonces te sentís más solo… Rezás para que estés bien, al tiempo que jurás que nunca más te cortarás tan profundamente… pero lo volverás a hacer…
Despreocupate, aprenderás a cuidar tus heridas de forma que cada vez sean más y más profundas y evites las salas de emergencia. Te engañarás a ti mismo y te justificarás cuando tengas que gastar grandes cantidades de dinero en cremas, ungüentos, esparadrapo, etc… cada vez que vas a la farmacia. Sentirás latir tu corazón cada vez que te acerques al mostrador para pedir tus medicamentos… maripositas para cerrar las heridas, 2 o 3 antibióticos, cicatrizantes… Te impacientarás porque avance la fila, al tiempo que nadie se preocupa o te pregunta para qué ocupás todas esas cosas…
Y al mismo tiempo en secreto esperarás que alguien lo note... alguien que esté de pie a tu lado pidiendo exactamente las mismas provisiones... alguien que te entienda, pero por supuesto, eso nunca pasa.
Medicamentos no será en lo único en que gastarás tu dinero. Alistate para tener que comprar un nuevo guardarropa. Blusas y camisas de manga larga en colores veraniegos, pulseras, cintas, muñequeras, guantes… la lista sigue y sigue.
Empezarás a ver a todos de un modo distinto. Disimuladamente revisarás sus cuerpos buscando algún indicio de autoagresión, solamente esperando encontrar a alguien igual que vos para no sentirte tan terriblemente sol@.
Se te volverá costumbre, al tiempo que no te darás cuenta cuando inconscientemente explorás con tu vista sus muñecas y brazos… esperando que sean iguales a los tuyos… pero no lo son. Verás sus brazos limpios de cicatrices y te avergonzarás y te sentirás más sol@.
Empezarás a hacer muchas cosas sol@. Lavando tu ropa en privado para que nadie note las manchas de sangre en tus sábanas… tendrás que andar limpiando sangre… del baño, del teclado de la computadora… llegarás al punto en que no serás capaz de aguantar un solo día sin cortarte.
Cuando menos te des cuenta, estarás en un baño público cortándote o picándote las cicatrices con una navaja o aguja que guardás para “casos de emergencia”… Cuando necesites desesperadamente hacerte algo, cualquier instrumento se convertirá en tu arma: tijeras, llaves, una aguja, un clip… hasta un lápiz o lapicero. No importa lo que sea, si de verdad sentís la necesitad, encontrarás algo.
Despedite de las cosas que diste por sentado, como usar pantalones cortos o sandalias, pedicures, tops. Un día de verano normal, en una playa o piscina, se convertirá en un recuerdo para vos.
Preparate para rascarte. Porque las cicatrices picarán… vos picarás, tanto que parecerá que tenés pulgas o alguna alergia en la piel.
Te volverás expert@ en tu cuerpo, al tiempo que lo destruís cuidadosamente. Soñarás con cortarte, soñarás con que todo el mundo se da cuenta de lo que hacés. Esto te atormentará día y noche y tomará control de tu vida. Lamentarás haber hecho aquel primer corte, porque al mismo tiempo que lo odiás, lo necesitás y no podés vivir sin ello…"
viernes, 14 de enero de 2011
Automutilación
Mis primeras experiencias con la automutilación se situaron en el último año de mi primaria, cuando tenía doce años. Yo sabía que mi mejor amiga se cortaba, pero nunca se me había ocurrido hacerlo. Un día, sentada en el escritorio, empecé a ver mi compás de otra manera. Sí, me tentó un compás, aunque suene raro. ¿Qué podía perder? Total, era solo una experiencia nueva, para probar, no me iba a pasar nada por eso. Grave error. Ese día me hice apenas unos rasguños en el brazo que se desvanecieron a los pocos minutos, pero me había metido en un juego del cual no se puede salir hasta acabar la partida.
Con el tiempo, los cortes se fueron profundizando y multiplicando. ¿Razones? No lo sé. Algunos tenían un motivo especial, otros eran fruto de mi desesperación y depresión. ¿Instrumentos? Cualquier cosa. Tijeras, cuchillos, sacapuntas, hojas de afeitar, las uñas, la tapita de la bic que estaba tirada en el suelo; todo le viene bien a alguien que tiene ganas de hacerlo.
Estuve bastante tiempo sin ser descubierta, pero finalmente mi mamá vio los cortes. De una manera muy estúpida por cierto, ya que yo había salido de bañarme y ella me dijo "te lavé la otra toalla". Yo con toda la naturalidad del mundo extendí el brazo para agarrarla, me había olvidado por completo que no estaba en condiciones normales. Recuerdo que me miró abriendo los ojos como platos y me dijo que en un rato hablábamos. Me cambié, ella entró en mi cuarto y empezó el clásico interrogatorio del padre que descubre que su hijo hace algo que no debería. Tendrían que haber visto mi desesperación cuando le dije que yo me había cortado y no me creyó. Por alguna estúpida razón, estaba convencida de que alguien más lo había hecho. En ese momento entré en crisis, odio cuando digo la verdad y no me creen (aunque debo admitir que tampoco era culpa de las pobres lámparas). En fin, fue una situación familiar tensa típica que derivó en empezar mi tratamiento psicológico, el cual detallé en otro momento.
Y así, empezaron mis enfrentamientos con la gente. Recuerdo unas vacaciones en Entre Ríos, con mi prima, mi primo y la mamá de él. Una madrugada hablamos durante bastante, sobre cosas diversas. En un momento, la mamá de mi primo dijo "Hay muchos chicos que tienen problemas y se cortan con Gillettes, aunque ustedes no lo crean, ¡es cierto! Imagínense lo mal que deben estar para hacer algo tan loco, son todos chicos con falta de afecto, problemas en la familia, agradezcan que ustedes no son así". Sinceramente no sabía dónde meterme en ese momento, me sentí incómoda. Obviamente me hice la boluda y dije "sí, qué feo, pobres pibes" y hablé de algo más.
Ciertos comentarios se te graban en la memoria de manera permanente. Algún "¿sos emo?" o una exclamación de repugnancia cuando te ven en una pileta y se traduce verbalmente en un "¿qué te pasó en la pierna?" Por supuesto, siempre seguidos de cara de asco, lástima, miedo o algo así. Solo porque esa clase de problemas no es muy bien visto en la sociedad. Bah, prácticamente ningún problema, siempre terminás siendo loco, mala persona o una basura inmoral.
Es por eso que a mí no me molesta hablar del tema. Si alguien va a dejar de hablarme por eso, definitivamente no era alguien con quien valía la pena juntarme. Lo cual tampoco significa que los demás tienen que aprobar la automutilación, sino aceptar como es uno y si es posible, ayudarlo a estar mejor. Además, compartirlo es una buena forma de que los demás se abran y se sientan cómodos con los asuntos que les afligen a ellos. Para otro self injurer, es inspirador saber que no está solo. Pero a veces, se vuelve más perjudicial aún.
Yo conocí y hablo con varias personas que se automutilaron alguna vez. No sería justo decir que tiene la culpa de ciertas cosas porque la responsable de todas mis acciones soy yo, pero una de ellas es el ejemplo perfecto para explicar cómo un SI (self injurer) puede perjudicar a otro SI.
Llamémoslo ser misterioso que encubre su persona bajo el nombre ficticio X, simplemente X para abreviar. Resulta que un día conocí a X, quien me pareció una persona sumamente interesante. Después de muchas charlas y de haberle confesado mi situación como automutiladora, me enteré de que X estaba en la misma situación que yo. Podemos decir que se formó una buena amistad (con cimientos extremedamente depresivos) y hablamos bastante del tema. X siempre me contaba cuando se cortaba, así como yo le contaba cuando yo lo hacía. Pero ¿qué pasó? Me obsesioné. Cada vez que X se hacía un corte, yo me cortaba. Dirán que es estúpido, que no tiene ningún sentido. Para mí lo tenía. Solo quería sentirme como X, estar más cerca de X, compartir cosas con X. La obsesión mata.
Un día, X me hizo prometer que no me cortara más y me dijo que no lo haría tampoco si yo cumplía mi palabra. Trato hecho, no me corté más. Pero un par de meses después estábamos charlando y me contó que se había cortado. En ese momento quedé destruida. No sé por qué mis sentimientos fueron tan dramáticos, pero simplemente supuse que ni siquiera se había acordado de mí, que no le interesaba, que no me quería y mil otras cosas que me atravesaban el corazón como agujas. Tiré a la basura cualquier promesa, y sin importarme X seguí con mi vida, y por supuesto, cortándome.
Entre otros altibajos emocionales continuó mi vida, con ciertas crisis, como cualquiera. Actualmente no me corto, pero soy consciente de que eso podría cambiar en cada momento. Probablemente eso se catalogue como "aún no está recuperada" pero para mí es lo más lógico, la automutilación es una fijación, una adicción, y como cualquiera de ellas, es difícil sacársela de encima. Es un fantasma que te sigue, que te pone algo filoso al lado y te dice "vos tenés ganas de hacer esto" y tenés que aprender a ignorar.
jueves, 13 de enero de 2011
Suicidio
Un ejemplo concreto (no podía faltar, por supuesto) es el de mi padre: un hombre depresivo, con problemas de violencia, alcohol y drogas. Hay miles de personas que sufren en la vida, con determinadas circunstancias que las llevan a la depresión. Pero eso no siempre se traduce en un impulso suicida, generalmente por cobardía, miedo a lo desconocido o un elevado autocontrol. Lo cual no evita que el deseo aparezca repentinamente en la mente de la persona y que la misma desee ese momento aunque no crea ser capaz de enfrentarlo. A veces, ciertas ayudas alteran el pensamiento regular de alguien y le dan ese último impulso que le faltaba. Y aunque no lo concrete, siente la desesperación de haberlo considerado como una opción tan cercana, factible, perfecta.
Recuerdo la noche en que mi papá me dijo que se iba a suicidar. Obviamente en ese momento le creí y jamás debo haber llorado tanto como esa vez. Simplemente me empezó a hablar, como siempre, y me dijo que se iba a matar. Tenía la tranquilidad de quien sabe que no tendrá que pasar por más sufrimiento. Nunca más.
Me recomendó un libro, que sabía que me gustaría y había sido influyente para él en su adolescencia. Cosmos, de Carl Sagan. Me dio un par de instrucciones más, me pidió que no estuviera triste y otras cosas que no vienen a mi mente con claridad. Simplemente estaba destruida.
Al final no lo hizo, pero siempre me quedé con la idea de que no debería sorprenderme si un día me levantaba y alguien me decía que ya no estaba acá. Días después del incidente, noté un documento en la compu que no era de mi autoría. Lo abrí y lo leí. Lo reproduzco a continuación.
sucidio es la salida magica de todos los problemasLo copié tal cual estaba en el block de notas. Era deprimente, estaba tan drogado que ni siquiera podía escribir bien. Yo ya sabía el estado en el que estaba ese día, pero con más razón creí que lo haría. Andá a saber por qué sigue acá.
me quiero morir y lovoy a lograr
el sucidio es un derecho que puede optar una persona, ya que la vida es un derecho y no una obligacion
cuando nada queda en esta vida y acabas fracasado en todo, si no puedes vivir a gusto, ¿porque seguir viviendo? lo mejor es dejar en paz a los demas, que en cierto modo te alientan.
supongo que por mucho desee suisidarme el problema es la cobardia porque el se mata es doble miente valiente porqe adelanta lo inevitable todos moriremos.
Yo creo que a los depresivos se los juzga demasiado y entiende poco. Es algo que va más allá de uno, no es mera exageración. Pero ¿quién soy yo para decirlo? Una más de la tribu. Y sí, de lo contrario no estaría escribiendo estas cosas ni pensaría todo lo que pienso. Qué triste es la vida che.
"La obsesión con el suicidio es característica del hombre que no puede ni vivir ni morir y quien nunca aparta su atención de esta doble imposibilidad".
-Emile Cioran
"Me gustaría cambiar la palabra suicidio por suisad, que significaría tristeza del yo. Creo que eso sería más esclarecedor que decir que alguien se ha matado. Ellos quieren salvarse a sí mismos, pero matar la tristeza".
-P. Cantor
Tú eres valioso para mí
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___Era un día aciago, como cualquier otro que se pasara dentro de ese establecimiento miserable al que los infantes esperanzados llamaban hogar. Pequeños copos de nieve se posaban sobre los marcos de las ventanas. Las continuas ráfagas de viento no hacían más que esparcir desasosiego por donde quiera que pasaran, asegurándose de que en ningún rincón de la ciudad reinara la calma. Probablemente, muchas personas pensaron que era una mañana perfecta para dar descanso eterno a sus corazones compungidos. Por lo menos, eso es lo que yo pensaba.
___Ignorando la tristeza que me invadía me dirigí al comedor dispuesto a desayunar. La comida no era abundante, pero me satisfizo. Al poco tiempo, empezaron a llegar los visitantes. Los rostros cambiaban todos los días, sin embargo el anhelo era siempre el mismo. Aquellas personas soñaban con encontrar pequeñitos sonrientes a los cuales amar como si fueran fruto de sus entrañas. Contemplaban a los niños mientras jugaban y pensaban en lo hermoso que sería que su alegría los acompañara por el resto de sus vidas. Pero rara vez reparaban en mí, el chico solitario. Esporádicamente se acercaba alguien y preguntaba acerca de mi conducta, pero todos se alejaban inmediatamente al enterarse de mi carencia de la facultad del habla.
___Para mi sorpresa, ese día fue diferente. Una mujer se acercó a mí con entusiasmo y me trató cariñosamente a pesar de mi discapacidad. Supuse que era una buena persona, ya que la mayoría de la gente desprecia al que es diferente. Además, era muy bonita. Poseía diminutos ojos verdes y cabellos dorados que caían sobre sus hombros. Su nariz era respingada y le daba un toque gracioso a sus expresiones. Se veía como una persona alegre pero sobre todo sencilla, porque no era demasiado meticulosa con su aspecto personal y su vestimenta no era para nada ostentosa. Me contó un par de historias graciosas e hizo algunas preguntas que yo podía contestar asintiendo o negando con la cabeza. Estaba divirtiéndome mucho, pero ella debía irse. Afligido, la seguí con la mirada hasta que desapareció tras la puerta.
___Las mañanas siguientes se desarrollaron como de costumbre. Luego de un par de semanas del peculiar encuentro, me informaron que me mudaría a un hogar para realizar un período de prueba, luego del cual podrían adoptarme si así se dictaminaba. Me pareció una buena oportunidad para variar la rutina, pero me preocupaba el hecho de tener una nueva familia. Estaba convencido de que tarde o temprano se hartarían de mi mudez y desistirían del deseo de tener a alguien más junto a ellos.
___Por fin llegó la tarde en que cambiaría de hogar. La nueva casa se veía bastante acogedora, rodeada de arbustos y pinos. Un camino empedrado me condujo hasta la entrada y la asistente que me acompañaba tocó el timbre. La puerta se abrió rápidamente, como si nos hubieran esperado con ansias. Acto seguido apareció frente a nosotros la mujer que había conocido anteriormente, quien nos invitó a pasar. Apoyé la maleta con mi ropa sobre una pared y me senté en un amplio sillón de la sala de estar. Una vez allí, me percaté de que había un hombre presente en el cuarto. Él también era rubio, pero el color de sus ojos era un azul profundo, que fácilmente podría haber sido confundido con el mar. Las facciones de su rostro eran delicadas y lo hacían verse simpático. Fue a sentarse junto a la mujer, quien estaba en una de las sillas que rodeaban la mesa del comedor, y hablaron con la asistente durante mucho tiempo, mientras yo tomaba leche con cereales.
___Habiéndose ido la señora que me acompañó hasta la casa, la pareja se acercó a mí. Los dos se presentaron, me contaron sobre sus gustos y yo les comuniqué algunos de los míos valiéndome de una hoja y un lápiz. Así, empezamos a entrar en confianza y nos vimos envueltos en una etapa de descubrimientos. Me sentía tan cómodo en esa casa que dejé de pensar en ellos como dos extraños, para pasar a considerarlos mis padres.
___Después de dos meses de mi llegada, se sentía como si hubiera pertenecido a la familia durante toda la vida. Me emocioné muchísimo cuando me contaron que el período de prueba había terminado y podría unirme definitivamente a mis nuevos padres. El trámite demoró un poco, pero finalmente se concretó. No recibiríamos visitas de la asistente social y tampoco tendríamos que hacer informes sobre nuestra actividad, seríamos una familia como cualquier otra.
___Pasábamos mucho tiempo juntos, jugando a la pelota o haciendo dibujos sobre nuestros animales preferidos. También visitamos lugares interesantes, como museos o teatros, de los cuales siempre había oído hablar pero nunca había tenido la oportunidad de conocer.
___Una de las cosas que más disfrutaba, era pasear en el auto. Me divertía admirando el paisaje detrás de las ventanillas e imaginando historias con la gente que caminaba sobre las veredas como protagonistas. Es por eso que el día de mi cumpleaños, mis padres insistieron en conducir hasta un prado a unas dos horas de viaje de nuestra casa y hacer un picnic allá. Yo acepté inmediatamente, maravillado ante la idea de tener tanto tiempo para disfrutar el recorrido, especialmente porque sería en una ruta, lo cual significaba que veríamos muchos animales. Preparamos todo lo necesario para el picnic, lo guardamos en el baúl del coche y nos subimos al mismo dispuestos a partir. Nos abrochamos el cinturón de seguridad y el motor se puso en marcha.
___Viajamos tranquilamente durante una hora, hasta que divisamos algo que nos preocupó. Un auto que venía en sentido contrario al nuestro, parecía haber perdido el control y comenzó a desviarse de su carril.
___De repente, el panorama se volvió caótico. Escuché gritar a mi madre y nuestro auto empezó a dar violentas sacudidas. El miedo me invadió completamente, por lo que cerré los ojos. Quise gritar pero, como de costumbre, fui incapaz de emitir sonido. Sentí un gran choque, luego del cual el vehículo dio un par de vueltas y cayó por una pequeña pendiente. Cuando finalmente se detuvo, me di cuenta de que estaba bastante lastimado, pero el cinturón de seguridad me había mantenido en mi asiento. Abrí los ojos y contemplé a mi madre. Quería asegurarle que todo saldría bien, que no había nada para preocuparse. Nuevamente intenté hablar y decirle cuánto la quería, pero todos mis esfuerzos fueron en vano. Luego fijé la vista en mi padre, quien parecía dormido. Sonreí pensando en que la siguiente vez que lo viera, probablemente estaría dándome galletitas y acariciándome el pelo como si nada hubiera sucedido. Al poco tiempo, me quedé dormido.
___Cuando desperté, me comunicaron que tendría que regresar al orfanato.
___He vuelto al establecimiento, pero ahora lo veo distinto, a pesar de que la madera cruja como siempre y la pintura de las paredes continúe resquebrajada. Ya no soy el chico que se aparta, sino el que más disfruta jugar con los otros. Cada mañana me levanto con una sonrisa en el rostro, pensando en los momentos felices que viví con las personas que más quise. Ellos son valiosos para mí porque me ayudaron cuando más los necesitaba y me cuidaron como a un tesoro irremplazable. Les estaré eternamente agradecido: ahora sé lo que es amar.