viernes, 19 de agosto de 2011

Pastillita de la felicidad

De vez en cuando aún tomo aquel primer libro tuyo y lo releo un poco. Qué afortunados somos los humanos con esto de la empatía. Cuando te descubría sentía que podía leer a través de tus líneas, comprender más allá de tus frases y sentir con vos, casi como un espejo de mí. Gracias a los escritores nos damos cuenta de que no estamos tan solos como podríamos; que (como bien dice Zabito, otro capo) alguien en alguna parte del mundo debe estar pasando por lo mismo. Solía pensar que las famosas "recuperaciones" de la gente no eran más que meras mentiras o esperanzas hipócritas. Y no es así, ahora lo entiendo. Al fin puedo entenderlo. E imagino la impotencia que sienten al no poder traspasar ese caparazón que nos creamos los adolescentes. Gracias, aunque sea por intentarlo, por comprender, por compartir.

~ A veces miro para atrás y veo que era otra persona. Me da lástima esa chica, le quiero decir que va a estar todo bien...

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