viernes, 23 de diciembre de 2011
Cuack
// Solo una vez pudo reírse de su contradicción y de volar como si fuera un pez que ahora camina cumpliendo una misión. Solo una vez pudo aguantarse de querer existir, logró burlarse del sentido común y de las cosas que no saben morir.
martes, 13 de diciembre de 2011
La trama
P.D.: Te dejo con el amigo Borges.
*
Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de la estatua por los impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mío! Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.
Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías; diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos y, al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que oírlas, no leerlas): ¡Pero, che! Lo matan y no sabe que muere para que se repita una escena.
lunes, 12 de diciembre de 2011
La venganza de la vaca
Ayer apenas había salido de mi casa cuando me percaté de que en la ventana de mi living había un libro. Me abalancé sobre él y lo hojeé. "Es una de esas cosas de liberación masiva de libros, tengo que leerlo" pensé. Ignorando la asquerosa condición en que se encontraba, lo guardé en mi cartera y seguí mi camino.
Debo confesar que al recogerlo, no pude evitar pensar que sería una porquería. Un título bizarro, un autor argentino, una vaca en la tapa... Pero no podía ignorarlo, estaba en la ventana. En mi ventana. En fin, una servilleta mojada de Starbucks me ayudó a mejorar sus condiciones y lo miré con un poco más de cariño... Lo cual no quita que lo haya leído con guantes, quién sabe cuánto tiempo estuvo esa cosa a la interperie (medio de obsesiva compulsiva, lo sé, pero no es frecuente en mí, no se preocupen).
Dos de la mañana, cagada de sueño. "Voy a empezarlo, que después no lo libero más". Parece que se me pasó un poquito la mano, hoy a la mañana ya lo había dejado en la calle. Era cortito igual...
Pese a no ser una maravilla de escritura, me encantó. Fueron la forma del relato y las lentas conexiones que uno gestaba y que no dejaban entender lúcidamente la trama hasta el final lo que lo hicieron especial. Comenzó el libro al mejor estilo Sidney Sheldon, con un evidente final al que uno no podía encontrarle claro sentido. A medida que avanzaba, la historia se tornaba un tanto trágica pero revelando cada vez detalles más ilusiorios, de fantasía. Casi enfilaba para una onda "La Metamorfosis", pero en vez de un bicho, con vacas. Eso me llevó otra vez a pensar que las pocas bases interesantes que tenía la novela se habían desvirtuado y que no iba a quedar conforme con el final. Sin embargo, en el momento en que lo terminé supe que me había equivocado. Todo tenía sentido, y terminó siendo (si bien con un toque fantástico) una historia que podría ser perfectamente verídica. Era como si de repente las hojas que lo componían se hubieran esfumado, como si todo se redujera al relato de un relato, o a un pensamiento fugaz. Ahí estaba, todo claro. Nuevamente leí la primer hoja. "Brillante".
Suerte al próximo lector... hoy cuando volví a casa ya se lo habían llevado.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Patos de colores
P.D.: Entré a la UTN, ¡viva! (?)
viernes, 28 de octubre de 2011
La gente que habla sola
El ansiolítico aplacó una de tus tantas crisis y él se marchó mirándote dormir.
Y entre sueños como un flash viste pasar tu vida, pensando en no volver a amanecer...
Él se aseguraba no dejar nada a tu alcance, trató de no pensar en el balcón...
Y en la calle el viento le pegó y fue el pretexto ideal para disimular
esa tempestad de sus ojos estallando en mar.
Y en cada barrio, cada pueblo, cada esquina en la ciudad
hay un corazón partido que no para de sangrar…
Laura se ve tan hermosa, tan sensual y tan segura,
y sola en su casa se auto induce a vomitar.
Pablo extraña a sus hijitas que lo cuidan siempre desde el cielo.
Dany esta en Madrid buscando su identidad.
Sergio vive en Brasil en una playa tranquila, solitario y feliz,
Si estuvieras ahí, solo para ver, para compartir su alegría inmensa de vivir.
Y en cada barrio, cada pueblo, cada esquina en la ciudad
hay un corazón partido que no para de sangrar…
Y un ejército de gente balbuceando su verdad, de cosas estancadas que quedaron por hablar.
Historias de no correspondidos, y de amigos que no están,
De gente que habla sola y sus palabras abortadas de no hablar.
Y en cada barrio, cada pueblo, cada esquina en la ciudad
hay un corazón partido que no para de sangrar…
Y un ejército de gente balbuceando su verdad, de cosas estancadas que quedaron por hablar.
Historias de no correspondidos, y de amigos que no están,
De al menos encontrar un mail que diga: hola, ¿como estás?
Pienso en vos estés en donde estés... Yo pienso en vos estés en donde estés.
All you need is love. Uh, girl, uh girl,
I'm knocking on your door, causa I'm waiting, I'm waiting for your love.
sábado, 24 de septiembre de 2011
En la calle
lunes, 19 de septiembre de 2011
El misterio del tiempo
Ella, como buena escéptica, no tenía grandes esperanzas en lo que a la filosofía respectaba. Apenas si creía en la vida, o intentaba. Sin embargo, siguiendo con su costumbre, se decidió a escuchar atentamente. Quizás algunas palabras podrían ayudarla a desentramar ese universo complicado que venía forjándose desde hacía tantos años en su pensamiento.
Se concentró rápidamente en el aspecto de su interlocutora mientras intentaba interpretar el sentido de los conceptos que pronunciaba lentamente. Rió interiormente al pensar en que ella quizás tendría un aspecto similar en unos años, aunque probablemente contaría con una ortografía más pulida en su arsenal. Poco a poco, las definiciones tomaban formas concretas pero siempre conservando su toque místico, casi irreal. He ahí que surgía un problema.
¿Por qué siempre que las cosas comenzaban a adquirir alguna clase de sentido debían retorcerse y por ende, desmoronarse ante sus ojos? Era casi comparable a sobrevivir a un disparo en el corazón pero morir a causa de una gripe mal curada. Simplemente era injusto, no era como debía ser. Pero ¿qué vida es justa? Nada podía hacerse más que ignorar y continuar; tal vez resignarse a tomar apuntes.
La relación del hombre con el mundo es desproporcionada. Sed de absoluto, bien perfecto, felicidad plena. Gracioso, como si alguien pudiera lograr eso. Ella seguía con la idea firme de que cualquier esfuerzo del ser humano sería inútil, insignificante. Jamás había entendido la motivación de la gente para continuar estrellándose con un muro de piedra con el objetivo de llegar a algo inexistente. Ella misma se había dado unos cuantos golpes contra aquella pared invisible y había desistido luego de profundas reflexiones (tal vez con una ayudita de Dostoievski o Schopenhauer).
Se perdió unos segundos en sí misma, pero sabía con certeza que nadie lo notaría. Le pareció escuchar luego el nombre de un tal Erich Fromm; tampoco le importaba demasiado, no se consideraba precisamente una erudita en el campo. Fue entonces cuando recordó que a quien debía escuchar era a la profesora y no a sus pensamientos, al menos no si pretendía escribir algo mínimamente coherente el día de la evaluación. Es que en ocasiones se tornaba tan complicado…
Básicamente era lo mismo de siempre, sumirse lentamente en la depresión mientras una persona aleatoria afirmaba con términos complicados que la única posibilidad de alcanzar la felicidad es creer en el amor absoluto o, como se lo denomina comúnmente, Dios. Ya había perdido toda la esperanza que el título pronunciado al principio de la hora podría haberle causado: esos instantes conformaban un número más en la columna de derrotas.
Fue en ese momento cuando su descuidada interlocutora comenzó a explicar cómo el hombre buscaba la felicidad en este mundo, intentando desesperadamente alcanzar ese instante en que el tiempo se detiene y la eternidad se comprime en un solo punto. Eso es lo más cercano a la felicidad plena que puede alcanzar el ser humano.
Y ella, de manera automática, recordó. Revivió el sentimiento que obtuvo ese día al mirar al reloj y rogarle encarecidamente que se detuviera, que cesara de sentenciar a la gente de manera tan cruel. Recordó ese sentimiento tan lindo e inexplicable al ver a la persona que más amaba en el mundo, y supo que era por él que quería detener a su enemigo: el tiempo.
En un segundo se llenó de lágrimas. Al fin había comprendido…